Los cambios en la PNC dan miedo

El ministro Enrique Degenhart con el nuevo director de la Policía Nacional Civil, Erwin Rolando Tzic. (Foto: Mingob)

El ministro Enrique Degenhart con el nuevo director de la Policía Nacional Civil, Erwin Rolando Tzic. (Foto: Mingob)

El nombramiento de Enrique Degenhart como titular del Ministerio de Gobernación provocó sorpresa y no pocas dudas, pues su antecesor, Francisco Rivas, no tuvo un mal desempeño y lo sacaron de una patada inmerecida y para más INRI, sin explicación. 

Ahora, la primera decisión importante de Degenhart –la destitución intempestiva de la cúpula de la Policía Nacional Civil, PNC,-- lejos de infundir confianza, alimenta las dudas sobre los verdaderos motivos de su llegada a la cartera del interior. 

Tal pareciera que el nuevo ministro no está ahí para proteger a todos los guatemaltecos, sino a algunos nada más: en especial aquellos que temen ser importunados con una orden de captura.

La PNC ha sido una de las instituciones más corruptas de Guatemala.

Tanto, que la población le tiene igual o más miedo a los policías que a los criminales. Ejemplos sobran de policías que están procesados por asesinar, secuestrar, extorsionar y “tumbar” droga, bajo el manto usurpado del poder estatal.

Desde hace décadas, nuestra sociedad viene luchando contra este problema. La Reforma Policial se inició al filo del nuevo siglo, con la firma de la paz, y ha marchado con más tropiezos que avances hasta hoy.

Ha costado años de intentos frustrados, errores y sangre –sí, mucha sangre-- que la cúpula de la PNC estuviera integrada por oficiales de carrera, formados con profesionalismo, en quienes la población podía confiar. 

Ese era el caso de Nery Ramos, el recién destituido Director de la Policía Nacional; del director adjunto, Edwin Mayén;  y el subdirector de investigaciones, Stu Velasco. De ese equipo, solo el subdirector  de operaciones, Rony Espinoza, permanece en su puesto.

Puede que estos oficiales no fueran perfectos y sin duda cometieron errores, pero ante la evolución que traía la PNC, el equipo removido por Degenhart de la manera más ingrata e infame, había marcado diferencia, con resultados tangibles. El manejo que tuvieron ante las protestas sociales desde 2015 fue internacionalmente reconocido como estelar.

Sin más explicación que la necesidad de “oxigenar” a la PNC, el nuevo ministro Degenhart barrió con la cúpula policial y los mandó a su casa sin reconocer los logros alcanzados.

Cosa insólita para Guatemala, inmediatamente protestaron varias cámaras empresariales, tanques de pensamiento y organizaciones sociales, ante una decisión que parece caprichosa, ligera y autoritaria.

¿Tenemos ahora una Policía que responderá al señalado #PactoDeCorruptos? ¿Que filtrará órdenes de captura, paralizará investigaciones y reprimirá a la población?

Advertimos estamos de lo que puede venir y sabemos quiénes serán los responsables.  

Fe de errata: La nota original consignaba que el subdirector de operaciones de la PNC, Rony Espinoza, había sido destituido, tal y como fue informado por la prensa en general en un inicio. Espinoza se comunicó para indicar que sigue en su puesto. El texto fue corregido el lunes 5 de marzo 2018 a las 10:30 de la mañana.

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04 de marzo de 2018, 13:03

*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502
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