La corrupción y el discurso del "Golpe de Estado"

Roxana Baldetti dijo que le dieron "golpe de Estado", al defenderse en el juicio del caso Cooptación del Estado. (Foto: Wilder López/Soy502)

Roxana Baldetti dijo que le dieron "golpe de Estado", al defenderse en el juicio del caso Cooptación del Estado. (Foto: Wilder López/Soy502)

Vaya que se ha repetido en los últimos días la frase “Golpe de Estado”. Así, a la ligera. La mencionó Jimmy Morales, en el sentido de “a mí quieren darme uno”. La utilizó Roxana Baldetti para defenderse de quienes la acusan de cometer actos de corrupción. Ella, en el tono de “a mí me lo dieron”. Y la usó Alvaro Arzú para argumentar en contra de los señalamientos que le hicieron el MP y la CICIG. En concreto, el alcalde asegura que él “evitó que se diera otro”. Golpe, claro.

Los tres cual coro.  Y al parecer, el trío hace referencia a lo que ocurrió en Guatemala hace dos años cuando, utilizando mecanismos contemplados en la Constitución, Otto Pérez Molina y la entonces vicepresidenta dejaron de ocupar los cargos para los cuales habían sido electos. Con cartas de renuncia de por medio, además. En toda regla. ¿O acaso fueron ilusiones ópticas las firmas que dejaron plasmadas en hojas de papel oficial en las que aparecían los sellos de las entidades que dirigían?

Veamos la definición del diccionario de “Golpe de Estado”. Es una traducción literal del término francés “coup d’Etat”. Empezó a emplearse en ese país en el siglo XVIII para referirse a acciones despóticas de los reyes de la época. Y sí, poco después ocurrió la Revolución Francesa. Luis XVI y María Antonieta pasaron por la guillotina (como miles más) y nació el ideal de la República.

Pero regresando al tema local, Golpe de Estado se refiere “a la repentina y violenta toma de la autoridad política que lleva a cabo un grupo de poder y que vulnera la legitimidad institucional”. Desglosemos esta frase con calma. ¿Qué del movimiento del 2015 fue violento? ¿Qué grupo de poder desplazó a cuál, si aquí lo único que se hizo fue relevar a un par de políticos por otro par de políticos?

Veamos otra definición: “Se trata de una acción violenta llevada a cabo por fuerzas militares o rebeldes que buscan quedarse con el gobierno de un Estado”. Yo, de plano, no recuerdo las tanquetas frente a Casa Presidencial ni a los barbudos rebeldes caminando por la Plaza de la Constitución el 27 de agosto de 2015. ¿Estaré sufriendo de amnesia, acaso? Pero sí tengo en la memoria a soldados apostados frente al entonces llamado Palacio Nacional el 23 de marzo de 1982 y el 8 de agosto de 1983. En la radio solo sonaba marimba, y los niños de aquella época dejamos de ir a clases durante algunos días. Había miedo. E incertidumbre. Y muchos oficiales patrullando las calles.

Eso es un Golpe de Estado.  No un relevo como el ocurrido hace dos años, que cumplió con todos los términos tan cacareados en los últimos días. Lo de 2015 fue un proceso digno, respetuoso del texto constitucional, ajustado a la justicia, apegado a la institucionalidad, enmarcado en el diálogo y siguiendo las reglas del debido proceso. Otra cosa es la golpiza que la justicia pueda estar dándole ahora a los políticos de siempre que siguen aferrados a las viejas prácticas. Pero eso no les otorga el derecho de evocar fantasmas inexistentes ni de atemorizar a los crédulos, porque ellos pierden privilegios o enfrentan condenas de prisión. ¿Golpe de Estado aquí? Saque usted sus propias conclusiones.

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*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502

12 de octubre de 2017, 05:10

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