La insoportable “hashtaguización” de la red

Los net centers manipulan las conversaciones en las redes sociales. (Foto: Shutterstock)

Los net centers manipulan las conversaciones en las redes sociales. (Foto: Shutterstock)

Recuerdo cuando las redes sociales eran una verdadera conversación. En mayo de 2009, el Caso Rosenberg despertó a la sociedad guatemalteca: nos dimos cuenta de que habíamos permitido que la clase política hiciera de todo sin que nadie lo impidiera.

La CICIG tenía algunos meses de presencia en el país, pero no había investigado ningún caso tan sonado como los de ahora. La muerte de Rosenberg intrigó a muchos guatemaltecos y la Comisión asumió la responsabilidad de investigarlo, sobre todo porque tocaba directamente a las altas estructuras del gobierno de Álvaro Colom.

La indignación hizo que la ciudadanía buscara cómo expresarse y encontró en las redes sociales ese espacio. Para entonces, Hi5! y MySpace eran las más utilizadas y servían sobre todo para poner las selfies de la fiesta del fin de semana. Facebook ya existía, pero muchos aún no habían creado su cuenta, o bien no la utilizaban mucho.

Recuerdo que a raíz de ese caso, gracias a Facebook me contacté de nuevo con excompañeros del colegio y amigos que tenía varios años de no saber de ellos.

El uso de Twitter fue menos que Facebook, a pesar de la “fama” que se ganó con el caso “El Twittero”, en el que un usuario fue a prisión por opinar sobre un banco.

Por esos años, las tendencias en Twitter reflejaban lo que hablaba la gente, como si fuera un enorme parque central donde nos enterábamos de lo que nos interesaban. Aunque era difícil crear un “trending topic”, no era imposible y este revelaba cuando un grupo de personas estaba hablando más o menos de lo mismo. Era más divertido así.

Ahora no.

Ahora muchas veces las tendencias pueden estar manipuladas. Lo que más sospecha causa es que las impulse descaradamente un net center con vínculos políticos o un “influencer” que quiere posicionar un tema (por las razones que sean).

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Supongo que para ciertos sectores es instrumental torcer las conversaciones. Lo vemos en Guatemala, con los ejércitos de perfiles falsos que tienen por misión atacar a usuarios legítimos. Se ha visto también en otros lados: ahora parece que hasta los rusos usaron “bots” electrónicos para acosar, censo en mano, a los votantes gringos en las pasadas elecciones.

Antes hablábamos en las redes, nos expresábamos libremente. Ahora opinamos con cierto cuidado, con miedo a los trolls o a los net centers, a que nos tomen un pantallazo y que nos hagan cyber bullyng por nuestras opiniones. Incluso, algunos amenazan con demandar penalmente por un tuit o un post de Facebook.

Ahora hay personas que incluso tienen dos perfiles: el laboral y el personal, y en este último sienten la obligación de advertir que “son opiniones personales”, debido a que no sienten la libertad de ser ellos en uno mismo. Hay quienes crean perfiles adicionales, falsos también, para defenderse, para “trolear” o comentar de incógnito.

Ese espacio de expresión que habíamos encontrado en las redes sociales se está corrompiendo por las mismas fuerzas oscuras que cooptan la vida real. No deberíamos permitirlo.

Recuerdo cuando las redes sociales eran una verdadera conversación, no sobre lo que quieren los netcenters o los “influencers”, o peor aún, quienes les pagan.

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*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502

05 de abril de 2017, 21:04

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