Joviel

Acusan a Joviel Acevedo de reunión y manifestación ilícita, de instigación a delinquir, de incitación pública y de sedición. (Foto: archivo/Soy502)

Acusan a Joviel Acevedo de reunión y manifestación ilícita, de instigación a delinquir, de incitación pública y de sedición. (Foto: archivo/Soy502)

Su nombre evoca muchos sentimientos encontrados. Ni siquiera es necesario mencionar su apellido.

Su sola mención evoca molestias, tráfico, chantaje político, gasto público de millones de quetzales, que para la mayoría de ciudadanos no es necesario. No por nada se ganó el apodo de “Jodiel”.

Y claro está, todos queremos una educación pública de calidad y sabemos que esta necesita recursos. Nadie le negaría un buen salario a un abnegado maestro de escuela.

El problema es que cada vez que aparece Joviel, parece una extorsión. “O nos aumentan o hacemos destrozos”, parece decir cada vez que su rostro se asoma en las noticias.

Aprovecha el momento más inoportuno. No convoca a los maestros al paro en diciembre en las vacaciones escolares, sino en enero, cuando el Ministro de Educación anuncia el inicio de clases.

También suele aparecer cuando hay crisis política, cuando los gobernantes necesitan de fuerzas de choque para disuadir manifestaciones ciudadanas.

Pese al aura negativa que le rodea, cabe reconocerle a Joviel que ha logrado que el sindicato magisterial recupere parte de la fuerza que tenía en los tiempos de Ubico o durante los gobiernos militares. Aún durante el gobierno de Vinicio Cerezo plantaban cara la lucha. Durante el fallido gobierno de Serrano, fueron importantísimos para la recuperación del orden constitucional. Pero tras ello, el sindicato careció de líderes. Fue hasta el gobierno de Berger que surgió Joviel, para dar batalla. La entonces ministra de Educación, María del Carmen Aceña, tuvo que hacerle frente, sobre todo cuando él parecía reunificar el liderazgo del sindicato.

Sin embargo, había hechos inaceptables de su liderazgo, como que quisiera negociar debajo de la mesa y, sobre todo, su rechazo a ocuparse de su plaza laboral en Izabal. Finalmente, el Ministerio logró ganar el juicio laboral y se ordenó la destitución de Joviel y, por consiguiente, la imposibilidad de pertenecer al sindicato.

Sin embargo, la sentencia llegó cuando Berger y Aceña ya no eran funcionarios y le tocó a Álvaro Colom ejecutar el despido; lejos de hacerlo, optó por “adquirir” sus servicios como fuerza de choque.

Del mismo modo, tal y como relató Juan Carlos Monzón en su testimonio como colaborador eficaz, el gobierno del Patriota también negoció con él pactos colectivos perniciosos, a cambio de tener un fuerte aliado, que saliera a la defensa de Otto y Roxana, sobre todo cuando las evidencias de corrupción eran irrefutables. Entonces solo Joviel salió a defender lo indefendible.

Es evidente de que la mayoría de maestros ya no lo ven como líder. Tan solo logra aglutinar a aquellos maestros que aún no tienen plaza. Y estos, lejos de tener los objetivos claros, se emborrachan en pleno “plantón de protesta”.

Y ya ebrios, son incapaces de reconocer el liderazgo de Joviel, tal y como se evidenció en un video que circuló por redes sociales.

De los 50 mil o 75 mil maestros que lograba convocar en tiempos de Berger, hoy por hoy apenas logrará reunir a 2 mil. Pero pese a este evidente declive de su liderazgo, el Ministerio de Educación aún le da potestad de designar a quiénes se les da plaza laboral, y le proporciona carro oficial, gasolina, seguridad y saber cuántos gastos más. Y sobre todo, le permite mantenerse como dirigente, cuando no se presenta a dar clases en la escuela de Izabal donde está asignado, a cambio de tener una fuerza de choque que acude al llamado de los gobernantes de turno, cuando entran en crisis política.

Más de Mario Cordero:

10 de mayo de 2018, 18:05

*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502
cerrar