Nuestros gobernantes y el marido agresor

La pareja presidencial, el día que Jimmy Morales recibió el bastón de mando del Ejército, en 2016. (Foto: Wilder López/Soy502)

La pareja presidencial, el día que Jimmy Morales recibió el bastón de mando del Ejército, en 2016. (Foto: Wilder López/Soy502)

Es una pandemia y es un infierno. Todos conocemos un caso reciente de violencia entre parejas. Todos hemos pasado por ahí y el dato es obsceno: la mayoría de los agresores son hombres, la inmensa mayoría de las víctimas, mujeres.

Tristemente, horrorosamente es verdad, es una de las enfermedades más malditas y difundidas en una sociedad machista: el círculo de la violencia lo toca todo.

Un amigo me lo dijo en el contexto más duro de escucharlo, frente a la fiscalía de delitos contra la mujer en el Ministerio Público: cuando entendés el origen de la violencia, podés empezar a construir.

Aquellas palabras han sido fundamentales para reconocerme, para reconocer cuánto de esa bestia agresora también está en mí. Y nos toca luchar toda la vida con ello, toda la pinche vida sobreponiéndonos al círculo ese: 1) acumular tensión, 2) reventar en la agresión –que va, de extremo a extremo, desde una palabra hasta un balazo, 3) la reconciliación, el agresor vuelve con flores a acariciar el espíritu y el cuerpo demolido por su neurosis.

Así es la cosa, otra amiga me dijo, el círculo de la violencia termina o en la cárcel o en la morgue. 

Y pienso en la actitud del agresor y pienso en cómo se parece a la actitud de muchos de los políticos que rigen el país. Uno ve a Jimmy Morales ahora tomándose fotos con niños, diciendo que nunca dijo nada malo de CICIG, que está puesto por el pueblo y no va a renunciar, y todas sus versiones de chocolates y flores para volver a casa.

No, señor, no vamos a olvidar su intensión de violentarnos usando su investidura para proteger sus intereses y los de los poderes nefastos que le susurran al oído. Nos quiso partir la madre y luego quiso dialogar –con sus reglas, en su mesa, en su idioma y su horario- y nada le salió, ahora regresa con flores y arrumacos. Nel.

Javier Hernández, jefe de la bancada oficial, antes de que el diputado Edgar Justino Ovalle fuera requerido por la justicia y que FCN-Nación gestionara el paquete de leyes conocido como #PactoDeCorruptos. (Foto: Jesús Alfonso/Soy502)
Javier Hernández, jefe de la bancada oficial, antes de que el diputado Edgar Justino Ovalle fuera requerido por la justicia y que FCN-Nación gestionara el paquete de leyes conocido como #PactoDeCorruptos. (Foto: Jesús Alfonso/Soy502)

Ni a ustedes señores diputados, que se pasaron la constitución por el arco del triunfo y en nuestras caras siguen de sastres legales haciendo leyes a medida de sus miserables socios, sucios.

Se quieren lavar la cara como el agresor que vuelve y dice que cambió, que no fue lo que parecía, que nunca más va a volver a pasar, hasta que vuelva a pasar.

Y para el agresor, en la pareja, en el gobierno, en el trabajo, en la vida, solo se puede contraponer la justicia. El derecho es el acuerdo que nos protege de la pulsión destructora del poder. No les vamos a creer sus mentiras, los vamos a denunciar y señalar hasta que la justicia llegue y el poder sea ahora quién los señale. No es fácil romper el círculo de la violencia, pero ahora ya lo sabemos.

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*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502

03 de octubre de 2017, 06:10

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