La reunión que agravará la crisis

Representantes del Gobierno de Guatemala se entrevistan con Donald Trump y altos funcionarios del gobierno estadounidense. (Foto: Gobierno de Guatemala)

Representantes del Gobierno de Guatemala se entrevistan con Donald Trump y altos funcionarios del gobierno estadounidense. (Foto: Gobierno de Guatemala)

El presidente Jimmy Morales logró lo que buscaba: reunirse con su homólogo del norte, Donald Trump, y quejarse de “la injerencia” de la ONU, de la CICIG, y de su jefe, Iván Velásquez.

Gracias a la anunciada decisión de trasladar la embajada de Guatemala en Israel a Jerusalén, a Morales lo recibió el presidente de los Estados Unidos como a ningún otro mandatario guatemalteco: con la plana mayor de la Casa Blanca. 

Aunque tan solo fuera por quince minutos, Morales tuvo la oportunidad de entrevistarse con algunos de los funcionarios más poderosos del mundo: el propio Trump, el Secretario de Estado Rex Tillerson, el Secretario General John Kelly, el director del Consejo Nacional de Seguridad para el hemisferio occidental Juan Cruz y el yerno del presidente, Jared Kushner. Para cantar lotería a cartón completo solo le faltó Ivanka Trump.

Es cierto que la reunión fue informal, en sillas de metal acomodadas en el lobby de un hotel, no en los mullidos sillones de la Oficina Oval, con esos ventanales enormes que a estas alturas del año muestran un jardín nevado.

Es cierto también que la Casa Blanca emitió inmediatamente un informe oficial de la reunión donde solo se consignó un agradecimiento por la decisión de mover la embajada a Jerusalén y una conversación general sobre la situación en Venezuela. 

Pero perdonen, conociendo a Trump, que no se rige por los códigos usuales de la diplomacia y la política, yo sí creo que, tal y como reportó el gobierno de Guatemala, se trataron otros temas, en especial “el rol que tiene la Organización de Naciones Unidas en América Latina” en el fortalecimiento de “la gobernabilidad democrática”.

Jimmy no es un campeón de la asertividad, pero no creo que haya olvidado mencionarle a Trump el tema que más le interesa: la CICIG e Iván Velásquez.

Además, en ese tema, el presidente de Guatemala tenía todas las llaves para establecer empatía con Trump, que se queja constantemente de la ONU y que además, también tiene encima una investigación judicial que lo hace sentir cada vez más incómodo.

¿Cambiará este breve encuentro entre Morales y Trump la política bipartidista establecida para Guatemala desde el Departamento de Estado, el Senado y el Congreso? Lo dudo. El comunicado de la Casa Blanca deja muy claro que no reconocen apoyos ni compromisos. 

Sin embargo, la Guatemala de las altas esferas se mueve según una lógica cupular. Por esa razón, pese a los mensajes oficiales de Washington; pese a la foto del Embajador Luis Arreaga a la par del Comisionado Velásquez, mostrando una pegatina donde se lee “Yo (corazón) Cicig”; pese a las caras largas de Tillerson, Kelly y Cruz; esa reunión de presidentes, aderezada con las declaraciones del senador Marco Rubio y otros encuentros con empresarios y amigos de Israel, se interpretará como un respaldo cupular de Washington al presidente y su agenda.

Jimmy regresará empoderado de Estados Unidos. Lo que sea que esté tramando con el Congreso, lo hará doblemente convencido.

Y más temprano que tarde, comprobará que Washington no tiene amigos, solo intereses. Y su interés en Guatemala, está escrito en blanco y negro hace meses y pasa por combatir la corrupción que nos empobrece y obliga a los más vulnerables a migrar.

Pero mientras eso sucede, se agravará la crisis detonada en agosto. Advertidos estamos.

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10 de febrero de 2018, 20:02

*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502
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