Señores funcionarios: lo legal no necesariamente es ético

Jimmy Morales ha sido cuestionado por la calidad ética de muchas de sus decisiones, como sus gastos personales pagados con fondos públicos. (Foto: Jesús Alfonso/Soy502)

Jimmy Morales ha sido cuestionado por la calidad ética de muchas de sus decisiones, como sus gastos personales pagados con fondos públicos. (Foto: Jesús Alfonso/Soy502)

Muchos funcionarios no entienden que aunque sus acciones sean legales esto no las hace éticas. A raíz de ello, los ciudadanos vemos muchas de sus acciones con sospecha, lo cual afecta la efectividad del Estado. 

En el Congreso tenemos a los diputados que aprobaron las cuestionadas reformas al Código Penal. Los abogados debaten si violaron la ley o no, pues aunque los congresistas tienen la facultad de reformarla, no lo pueden hacer para beneficiarse a sí mismos.

Eso sí, la mayor parte de la sociedad está de acuerdo en que los diputados del #PactoDeCorruptos actuaron sin ética pues dichas reformas no promovían el bien común sino solo el de quienes buscaban impunidad para el delito de financiamiento electoral ilícito.

En el Organismo Judicial está el caso de la recepción para el presidente de la Corte Suprema de Justicia por la cual, según Guatecompras, se pagaron más de 83 mil quetzales. La decisión de hacer este gasto no fue ilegal, pero sí careció de ética pues la misma no contribuyó al uso eficiente y responsable de los recursos del Estado.

En el Organismo Ejecutivo hay funcionarios que sin haber violado la ley también han actuado sin ética. Por ejemplo, los integrantes del directorio de la SAT al remover al Superintendente no violaron la ley —de hecho fueron muy cuidadosos de no hacerlo. Sin embargo, su decisión no fue ética pues no demostró que buscaran promover los intereses del pueblo sino los de algunos en el gobierno y de quienes en el sector privado no quieren pagar lo que les toca en impuestos.

Los directores de la SAT aprovecharon un tecnicismo legal para quitar de su cargo a uno de los pocos servidores públicos que ha promovido la eficacia y eficiencia en la administración pública. Despidieron a alguien con un récord de competencia y honestidad por “tan solo” haber llegado el 99.7% de la meta de recaudación tributaria.

La reiterada falta de ética de muchos servidores públicos no permite que los guatemaltecos les veamos con buenos ojos y mucho menos que confiemos en ellos. 

Esta situación perjudica al Estado pues el éxito de las políticas públicas depende de que los ciudadanos voluntariamente las apoyemos y cumplamos, y esto solo es posible si tenemos confianza en las autoridades.

Entonces señores funcionarios públicos, si quieren una ciudadanía que los vea con buenos ojos y que confíe en ustedes, cuiden que sus acciones no solo sean legales sino también éticas. Así lograrán afianzar la efectividad del Estado.

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22 de enero de 2018, 12:01

*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502
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