Súper Arzú y su kriptonita

El alcalde Álvaro Arzú causó conmoción al irrumpir en la conferencia de prensa donde se presentaba el caso #CajaDePandora. (Foto: Wilder López/Soy502)

El alcalde Álvaro Arzú causó conmoción al irrumpir en la conferencia de prensa donde se presentaba el caso #CajaDePandora. (Foto: Wilder López/Soy502)

El alcalde Álvaro Arzú le declaró la guerra a CICIG y la mesa está servida para una mayor dosis de confrontación, polarización y juego sucio. Como si no tuvieran suficientes enemigos, picaron a tremendo gallo de pelea.

Sin duda el Alcalde es un rival temible, el más temible al que se ha enfrentado CICIG. Temerario, carismático (con esos ademanes de alfa autoritario que sin duda tienen su público), con capacidad de liderazgo y de articular discurso.

Sin embargo si tuviera que apostar en este incierto y cambiante juego de la política, diría que a largo plazo no tiene mucho que hacer contra los poderes a los que enfrenta.

CICIG, con el respaldo de Estados Unidos, es una apisonadora difícil de detener. El caso presentado será la brecha para entrar en los fideicomisos y destapar excesos de su administración.

La actitud del Alcalde (lo que piensa y cree en su fuero interno son otros cinco pesos) nos habla de que no comparte este diagnóstico. En su enfrentamiento mediático (porque  es fundamentalmente en el plano del discurso donde se librará esta batalla) con Iván Velásquez y Thelma Aldana, se le ha visto por momentos exultante, sin perder la ira y la altanería en el proceso.

Su mera opinión, nos dijo, detiene “golpes de Estado” y es más poderosa que una ametralladora. Formidable superpoder hasta ahora desconocido por los estudiosos de la ciencia política.

Por supuesto todo esto es una pose, pura escenografía. Nada pudo hacer para evitar lo que pasó entre CICIG y el Presidente. La Corte de Constitucionalidad, el Congreso y la Comunidad Internacional fueron los actores ahí.

Arzú es capaz de hacer algo de lo que nadie ha sido capaz. Agrupar a los que por diversas razones desaprueban lo que hace CICIG desde 2015. Poderoso liderazgo.

Mas esto esconde varias debilidades. Su discurso le obliga a defender al Presidente y su ínfima y menguante popularidad. Le fuerza además (y quedó claro en una reciente entrevista en Canal Antigua) a presentarse como el gran defensor del sistema.

“Guatemala camina”, “ahí vamos”…es un discurso difícil de sostener ante una población que ve la crisis política y la ausencia de liderazgo y siente en sus bolsillos la desaceleración económica.

Eso será su kriptonita. Cada paso le obligará a salir como el último baluarte del sistema tal y como está, tal y como funciona…y si hay un sentimiento generalizado es que la gente está harta.

No hay nacionalismo que pueda contra ese sentimiento, y por muy colombiano que sea Velásquez, esa narrativa encontrará su límite en la realidad. 

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11 de octubre de 2017, 07:10

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