La Huelga de Dolores, sin capucha

La capucha de la Huelga de Dolores es una tradición, pero se ha prestado a muchos abusos. Julio Serrano Echeverría propone rostros descubiertos. (Foto archivo: Wilder López/Soy502)

La capucha de la Huelga de Dolores es una tradición, pero se ha prestado a muchos abusos. Julio Serrano Echeverría propone rostros descubiertos. (Foto archivo: Wilder López/Soy502)

No dudo en afirmar que la recuperación de la Asociación de Estudiantes de la USAC fue uno de los más importantes resultados de las plazas del 2015.

Hasta hace muy poco una mafia de ladrones y vulgarotes achichincles del poder de turno, habían secuestrado la AEU. A partir de las manifestaciones, o junto a ellas, renace el ímpetu organizativo en los estudiantes.

Usac es Pueblo, Acción UVG, Landivarianos y muchos otros grupos de universitarios volvieron a plantear la necesidad de organizarse.

No es fácil. La legitimidad de la representación pasa por liderazgos, elecciones, transparencia y largos procesos que requieren disciplina, estructura, burocracias para dar cuerpo a una representación digna y operativa (y eso ni siquiera pasa en este espurio gobierno de turno). No, no es nada más votar: hay que hacer mucho más para una vez ahí, ser  legítimo.

Hay que decir que los esfuerzos más ambiciosos de unir a todo el estudiantado universitario del país terminaron en pugnas irresolubles. Varios movimientos no continuaron hacia la institucionalización y adoptaron otras formas y nuevas rabias.

Pero en la USAC pasó y pesó la tradición. Se logró ir a elecciones y la AEU Oliverio Castañeda de León volvió al estudiantado, lo que implica que la vida estudiantil vuelve a ser gestionada, en gran parte, por los estudiantes.

La universidad asigna un presupuesto importante para actividades estudiantiles que incluyen actividades culturales, formativas, organizativas, etcétera, entre ellas incluida la Huelga de Dolores.   

La Huelga que lleva años de ser cualquier cosa, y lo digo como estudiante sancarlista pero ante todo como ciudadano guatemalteco que crecí viendo encapuchados alterando la voz y pidiendo pisto, es lo que es: cualquier cosa.

Me emborraché muchas veces en la plaza de los mártires con mis hermanos en las declaratorias de huelga y qué alegre, pero de nuevo, entre la huelga y un jaripeo quedan ya pocas diferencias.

Es la gran oportunidad para la nueva AEU y para los estudiantes de demostrar que el presente del país está en manos de los jóvenes, que algo indefendible como una tradición venida a menos entre guaro barato y corrupción, puede convertirse en un espacio de consciencia crítica, de estudiantado consciente y sí, de lúdica creativa y cultura de sátira y denuncia.

Que se vea pues: capuchas al cuello, cuentas claras, rostros visibles y dignos. Represéntennos con dignidad muchá, demuestren que es posible retomar los espacios que tanta gente luchó por conseguir.

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12 de marzo de 2018, 12:03

*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502
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