Vos estudiante, seguí que te seguimos

Los estudiantes han encabezado un movimiento genuino por recuperar la Asociación de Estudiantes de la USAC y desterrar a la corrupción que anidó en esa institución por 17 años. (Foto: Fredy Hernández/Soy502) 

Los estudiantes han encabezado un movimiento genuino por recuperar la Asociación de Estudiantes de la USAC y desterrar a la corrupción que anidó en esa institución por 17 años. (Foto: Fredy Hernández/Soy502) 

Vos sabés cómo se siente. Entrar ese primer día al campus. Buscar el salón. Sentir que algo empieza, que algo termina. Sabés cómo se siente caminar por los pasillos, correr del trabajo al aula, de la casa al aula, del aula a quién sabe dónde. Es decir, ser estudiante es, por principio, no saber muchas cosas. No saber a veces a dónde vamos, para qué estamos ahí, de qué se trata eso de ser universitario. Sabemos lo que cuesta, tenemos idea.

Es decir, si sos hombre habría que saber que solo el 5% de la población masculina de este país llega a tener estudios superiores, si sos mujer solo el 4.2%, y si no sos de la capital podés seguirle descontando. Entonces vos, el estudiante que madruga, la estudiante que se desvela, que hace de todo para llegar a la U, aunque no siempre se haga de todo para salir de ella, vos que sabés de qué se trata estar ahí sentado en las bancas del futuro en pleno juego del presente, tenés que saber, y que no se te olvide, que sos un gran privilegiado.

Vos que te fuiste enlatado en un bus para sardinas. Que tuviste que soportar el acoso de cuanto enfermo sexual se te atravesaba en la calle, en el bus, en el aula, entre los profesores. Vos que tuviste que lidiar con el corrupto del al lado, con el de enfrente, con el transa que también vos llevás dentro.

Vos que dejaste perdida la mochila por irte de fiesta, que te robaron la calculadora, que empapaste el libro que sacaste de la biblioteca y te toca reponer. Vos que te quedaste sin fin de semana por estudiar, que te rajaste el lomo por saca el EPS, vos que estabas en medio de la balacera del Roosevelt, de la celebración de la facultad, de las marchas de 2015, vos que caminaste junto a la universidad vecina, junto a la universidad privada, que te abrazaste con la USAC, que te enlodaste y lloraste.

Vos que atravesaste como Barrondo las aulas y seguiste el camino, vos que insististe y regresaste con el doctorado bajo el brazo a seguirte rajando el lomo por los que como vos insisten en que es posible, en que tiene sentido.

Vos que sos la hija a quien la madre llama “la que va a la universidad”, el hijo que se paga las cuentas, los libros, las mensualidades, los parqueos, las burras.

Vos estudiante universitario, consciente, consecuente con la realidad, la despierta, arrecha, valiente, vos compañera, compañero que ya entendiste que sos un privilegiado, otra vez, por estar ahí y seguir, seguí con todo, que hace falta corazón y tripa en esta realidad, en esta historia. Vos que sentís que el estudiante universitario es el corazón y es la tripa. Seguí, seguí, que te seguimos. 

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23 de agosto de 2017, 08:08

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