Los X-Men de la moral

Quienes presumen de "superioridad moral" se las llevan de "super héroes de su propia batalla", dice Vic García. (Foto tomada de: Screenrant.com/The Premium Network)

Quienes presumen de "superioridad moral" se las llevan de "super héroes de su propia batalla", dice Vic García. (Foto tomada de: Screenrant.com/The Premium Network)

Cualquier tipo de sensación que lo haga sentir único, especial, diferente, por encima del resto de los mortales. Eso que a usted, paladín de su propia causa y héroe de su misma batalla, lo hace ver por encima del hombro a quien aún practica un hábito que usted eligió dejar. Eso que lo hace a usted clase aparte, la salsa del taco, el gallo del palenque, el colmillo de oro en la dentadura. Esa posición en la vida desde la que usted puede ver con repulsión al resto de sus congéneres, como un juez cuasi celestial. El Juez Gálvez no le llega a la mugre del carcañal pues. 

Una pena ser yo quien se lo diga, pero si usted es runner, crossfitero o bicicletero, le cae a medio mundo como patada de mula. Tiene a todo su círculo social hasta el gorro de llegar a contarle sus jodidas rutinas, de restregarle las cientos de miles de calorías que quema cada vez que sale a correr con su grupo. 

Sus amigos, familiares y conocidos están a una palabra de mentarle la madre si les repite como su religión le cambió la vida, como dejar el guaro lo hizo un mejor ser humano, como dejar de comer carne lo hace un candidato a presidente vitalicio de Greenpeace. En realidad, usted es candidato pero a una madreada de proporciones jutiapanecas. Así que por favor, en nombre de toda esta sufrida gente, cállese por vía suya.

¿Hace de menos a quienes gustamos del fútbol? ¿Nos ve como salvajes enajenados babeando por once babosos detrás de una pelota? Claaaaaaaro… usted seguro está desarrollando teorías sobre la expansión del universo mientras nosotros vemos nuestro partidito el fin de semana. Fijo. 

¿No ve televisión? ¿Quienes lo hacemos somos una panda de descerebrados regalándole el pisto a Netflix? Usté de plano ocupa el tiempo en descubrir la cura del cáncer o la vacuna contra el sida mientras uno se desvela haciendo "binguachin" de Stranger Things. ¿Verá?

Amigo ateo, ta güeno pues, no cree en Dios, va, pero, ¿de verdad le es imposible no creer en Dios calladito? Tampoco es que por andar predicando su nofe  lo vayan a llamar del CERN en Suiza para ofrecerle una plaza de Ingeniero Astrofisimatecuantico. O usted, amigo cristiano, el resto somos una banda de paganos merecedores del tormento eterno del averno, tá bien, órale pues, pero no por profesar su fe es usted el próximo eslabón en la cadena evolutiva humana. ¿No cree? 

Esto empezó hace unos 20 mil años: la superioridad moral de tener pulgares oponibles. “Yo puedo usar mis manos para hacer utensilios que tú no serías capaz de soñar, chango asqueroso”. 

Y de ahí en adelante, como el hueso al aire en Odisea Espacial, hacemos transición a la Superioridá Moral en tiempos de redes sociales y sus miles de nefastas manifestaciones. La superioridad moral de los que nos quedamos en la ciudá para Semana Santa, la de quienes no tienen hijos, claro, porque no poner un kindergarden en una panza me hace mejor que los tarados que perpetúan la especie cumpliendo su propósito biológico. O una de las más comerciales, la del vegetariano, que a su vez es juzgado por el vegano, a su vez condenado por el frutariano, a su vez malvisto por el crudorganivegano  despreciado por el metavegano nivel leyenda, el que no consume nada que dé sombra.

La del que odia el reguetón, (quizá la única válida) la del que lee un libro diario, la de quien no ve TV nacional (con razón), la del que tiene carro eléctrico, (faltan como 100 años para que exista aquí en MIGUATE, gracias a Dios). El que no come en “duropor”, los usuarios de Apple, el crossfitero que salió de gordo, el animalista, (dato relevante: HITLER ERA ANIMALISTA), el que adoptó un perro, el madrugador sacrificado, el que no ha visto ni una película de Star Wars, la del hijo superdotado, ¡el de sangre tipo AB+!... Toda una peste global en miles de cepas intratables.

Los X-Men de la Moral: el Ex-Gordo, El Ex-Pobre, el Ex-Fumador, El Ex-Chara, El Ex-Drogadicto, El Ex-Carnívoro, el Ex-Machista, el Ex-madridista y hasta el Ex-presidente. Imagínese usté.

Se dice que el complejo de superioridad no es más que un mecanismo psicológico para compensar sentimientos de inferioridad. Si esta premisa es cierta, estamos lejos de ser “la especie superior”: somos tan solo una macroturba de homínidos acomplejados que a falta de superioridad física, intelectual o espiritual nos refugiamos en una pseudo caverna moral.

Complejo.

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12 de abril de 2018, 15:04

*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502
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