Vienen cuentazos calibre Magnitsky

El efecto letal de la Ley Magnitsky es la muerte financiera. (Foto: ennomotive)

El efecto letal de la Ley Magnitsky es la muerte financiera. (Foto: ennomotive)

Somos claramente un país con la justicia intervenida. La comunidad internacional, especialmente Estados Unidos, está por la labor de disciplinar a nuestra clase política por la vía penal.

Los excesos cometidos durante décadas los hacen vulnerables hasta límites cómicos. No queda uno que no tenga cola machucada, al que se le puedan buscar las cosquillas.

Esta apisonadora no se detiene. El intento de revertir las cosas, encabezado por Jimmy Morales, resultó ser una gigantesca patada de ahogado.

Iván sigue, los casos siguen, los cambios al Código Penal se revirtieron y la ciudadanía se volvió a activar, recordando recientes frustraciones. Y todavía algunos de ellos se consuelan porque conservan el puesto… Sería de carcajada si no fuera porque se trata de la salud del país.

Para poner otro clavo al ataúd, la potencia del norte se reserva otra poderosa arma: la muerte bancaria. El Magnitsky Act es ante todo un instrumento quirúrgico contra aquellos a los que las otras vías no pueden llegar de manera inmediata.

Es un arma selectiva donde las haya, dirigida a personas no a colectivos, y desde la perspectiva del que la recibe injusta a todas luces.

No necesitan demostrar nada. No hay juicio, no hay derechos de defensa (a no ser que se pueda contratar un sofisticado lobby en D.C. o algo así)… No hay mucho que hacer salvo llorar. Un par de informes de inteligencia, unas recomendaciones y un nombre en una lista.

Ya está. De ahí para ese individuo empieza un viacrucis que implica tener dinero en casa en efectivo, depender de otras personas para hacer transacciones y ver limitada su capacidad de viajar.  

En el caso guatemalteco ha sido principalmente fomentada desde el Congreso y el Senado, pareciera que para azuzar a una Secretaría de Estado perdida en luchas internas y ocupada en otros avatares más urgentes que el proceso chapín.

Muy pronto para especular con nombres, pero será interesante ver quién compone esa lista. Lo que queda claro es que los primeros no tendrán solo valor por sí mismos. Serán avisos a terceros, a muchos terceros.

En algunos casos una sanción como esta importará muy poco. Para algunos la cuestión es de supervivencia y su vida es la del pirata. Encontrarán una incómoda salida para sobrevivir la tormenta.

Para otros, sin embargo, mucho más “formales” económicamente hablando, la medida puede ser una auténtica pesadilla.

EE.UU. es implacable con sus enemigos. Para todo aquel que quiera importar algo en política en el país en los próximos dos años el mensaje es claro: esta ola se surfea, no se enfrenta de cara. 

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13 de diciembre de 2017, 05:12

*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502
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